lunes, 11 de julio de 2011

Influencia sobre la tierra y el cuerpo humano

LA INFLUENCIA DE LA LUNA SOBRE LA TIERRA
La luna ha ejercido siempre una mágica influencia sobre la tierra y sus habitantes. El hombre de las cavernas fue el primer ser viviente fascinado por el misterioso astro de la noche, antes de que los antiguos griegos y egipcios lo adoraran como rector de sus vidas.

Y así, a través del tiempo, la luna ha desplegado su extraño poder sobre nuestro mundo, incidiendo poderosamente sobre la vida animal y vegetal, rigiendo las mareas ejerciendo una acción decisiva y constante sobre los fenómenos meteorológicos y hasta sobre las emociones de las personas (según el Dr. Lieber en su libro The Lunar Efect).

Hoy, como ayer, desde una lejanía de 400.000 km., el enigmático satélite sigue proyectando su rara influencia sobre la vida terrestre, a despecho de los esfuerzos del hombre, satélites astronautas y científicos tratan de desentrañar todo sus misterios.








Esperamos su e-mail!  Haga click aquí para enviarlo.



LA LUNA Y EL CUERPO HUMANO
La importancia de esta dieta es que al hacerlo los kilos reducidos no se vuelven a recuperar por la influencia de la fuerza gravitacional que ejerce la luna sobre los líquidos del cuerpo humano. (Recordemos que la luna rige las mareas y que el cuerpo humano posee un 80% de líquido y un 20% de materia aprox.).

El ayuno que hacemos nos permite eliminar de 1 a 3 kg. y a su vez desintoxicarnos eliminando una cantidad de desechos metabólicos, estos kg. perdidos no se vuelven a recuperar por la influencia que la luna tiene sobre el organismo; salvo algunas excepciones.

Recordemos que el ciclo menstrual de la mujer tiene normalmente la duración de un mes lunar: 29 días y medio, el período de gestación es de nueve meses lunares.

Cada uno de nosotros es un museo ambulante.
Los fluídos que contiene nuestro organismo son una réplica perfecta del antiguo mar ancestral con las mareas biológicas altas y bajas controladas por la luna. La concentración de sodio, potasio y cloruro en nuestra sangre, el cobalto, el magnesio y el cinc en nuestros tejidos son los mismos elementos que alguna vez se esparcieron en todo el primer océano que existió en la tierra.
Todavía llevamos ese océano de nuestra constitución, atrapado para siempre. Y cada uno de esos mares internos en miniatura continúan con los mismos movimientos y climas de equilibrios que hacen tres millones de años.

La vida es una norma, un movimiento de materia es un contrapunto escrito al ritmo de las contingencias extrañas y maravillosamente irracional.

Y esta dieta es la mejor forma de demostrarlo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario