El Planeta Tierra y el Ser Humano
Todo lo creado conforma una Unidad, algo muy similar a una Sustancia Única lo que define a su vez, una Interconexión Independientemente con cada una de las partes existentes.
Al entender esta definición, debemos tener presente que por ejemplo, "Cuando recogemos un diminuto grano de arena estamos literalmente cambiando la estructura molecular de todo el universo“, entonces imaginemos lo que ocurre con cada uno de nuestros pensamientos, palabras y acciones
El planeta Tierra al ser parte de esa Sustancia Única es un ser vivo que tiene como Misión contribuir con la existencia y evolución de todo lo que en él habita logrando también con ello, su propia evolución.
Esta Interconexión interdependiente, físicamente puede percibirse a través de los movimientos de rotación y traslación, los cuales generan dentro de ella el fluir de la energía vital proveniente del Sol, Alma de este Sistema.
En otras palabras, el movimiento de rotación contribuye a que se dé esa distribución energética directa con una gran parte de lo que existe en todo el planeta.
Los seres humanos reciben la energía vital por el chacra de la coronilla, conformando en consecuencia lo que se conoce como el Cordón de Plata, el cual se “rompe” al ocurrir la muerte.
Durante el día, cada individuo recibe la energía vital directamente del Sol.
En la noche, esta conexión continúa gracias a la Luna.
Es esta la razón por la que cuando hay vida tridimensional en un planeta, el satélite sustituye la función del “Dador” de la energía vital durante el tiempo en que no se dé una conexión directa.
En cuanto a la meditación, ésta debe realizarse preferiblemente en las primeras horas del día, cuando el sol está comenzando a salir activando de esta forma el chacra del discernimiento o el tercer ojo, a través del intercambio de energías con el fin de ir despertando niveles de conciencia superiores que se encuentran relacionados con la sabiduría eterna inherente a toda persona.
Por otra parte, la Fuerza de Gravedad es una consecuencia inmediata que se deriva de la existencia de vida, con la finalidad de retener todas aquellas energías que se van tergiversando, distorsionando y mal utilizando por los habitantes de determinado planeta.
Es una forma “natural” e intrínseca que preserva el armónico desempeño de la Sustancia Única y que a su vez le da cumplimiento a la Ley Universal de Causa y Efecto.
En consecuencia, cuando no hay vida en un planeta, no existe fuerza de gravedad.
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